Te cuento

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Hola, Bella. Antes que nada, quiero darte la bienvenida por estar en este espacio que he creado con mucho mimo, dedicando mi tiempo y energía para que tú lo tengas mucho más fácil de lo que lo tuve yo en mis comienzos, y así poder ayudarte.

¿Quién soy yo? Pues te cuento que yo soy una chica mas que tuvo implantes por 17 años de su vida, que también se creyó el cuento de que no te hacen daño, y el de que lo hacía porque se quería, y supongo que inconscientemente anhelaba alcanzar ese estándar de belleza inalcanzable socialmente impuesto por las diferentes industrias como la de la belleza y la estética, la cosmetológica, la quirúrgica, farmacológica etc, etc, para llegar a sentirme valiosa, reconocida, pertenecedora y amada.

Sin que eso sucediera, y convirtiéndome años después en una mujer enferma sin saberlo, me diagnosticaron que tenía un implante roto. Aquí es donde empiezo a hacerlo todo mal.

Primero, confío en la señora radióloga que me dijo que no pasaba nada por tener un implante roto y que no sabía la de mujeres que los tenían por años y que no pasaba nada. Error. Gran error.

Segundo, volví a confiar en ponerme en manos de una supuesta experta en explantación para quitarme los implantes. Y ella no creía en la enfermedad por los implantes mamarios, no me operó en bloque, no me mandó a analizar las cápsulas y, literal, las tiró a la basura. Me dejó deformados los pechos y, aún por encima, me trató mal y me echó de su consulta.

Así que, créeme, yo ya sé lo que es cagarla.

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Pero aquí viene la buena parte de mi sufrimiento, de mi dolor y de mi sentido de la injusticia. Más en este tema, que es de salud y que juega con nuestras inseguridades y bajas autoestimas, creé el canal de Instagram de Tetas Fuera Spain, y gracias a mi activismo, participé en el primer encuentro de las activistas sobre el Síndrome de Asia —la Enfermedad por los Implantes Mamarios— en Cartagena de Indias (Colombia), donde representé a España.

Gracias a eso conocí a quien sería mi ángel en el camino: el Dr. Alan González, que me operó justo un año después en Barranquilla, Colombia de esa mala praxis; dónde pudo arreglar todo ese daño estético que aquella mujer me hizo.

Físicamente iba recuperándome muy bien, pero emocional y mentalmente no tanto, por haber estado todo un año sin querer ni mirarme al espejo.

Es por eso que decidí formarme como Coach, para poder acompañar a las mujeres en sus diferentes procesos con los implantes y tras la explantación.

Sobre mí, te comparto que soy una amante y practicante del yoga desde hace varios años y que este camino del yoga me llevó al camino espiritual, en el cual he seguido por todos estos años aprendiendo, formándome y haciendo diversas y variadas terapias holísticas.

Soy una apasionada del desarrollo y el crecimiento personal. Leo libros y escucho podcasts que me invitan a pensar distinto, cuestionar, aprender y evolucionar.

También te cuento que amo el mar, la naturaleza, andar descalza, el sol, los animales, los amaneceres y la puesta de sol, leer, el té, la música, bailar. Que me encantan las velas, las flores, comer rico y bonito. Que soy una persona alegre y sonriente y, sobre todo, sincera, honesta.

Y que mi libro favorito es Los Cuatro Acuerdos, de Miguel Ruiz, en el que aprendí a ser una mejor persona y una mejor versión de mí, por y para mí; y gracias a eso también para los demás.

Que en otras vidas sé que fui bruja y revolucionaria. Así que en esta vida... no iba a ser menos!!! ACTIVISTA.

Y sin más decirte que estoy aquí para mírate a los ojos, escucharte y acompañarte en tu proceso de sanación. Un abrazo bella, y GRACIAS por leerme.